Por primera vez desde el comienzo de la dictadura, la Corte de Apelaciones de Santiago acogió un recurso de amparo, ordenando al Ministerio del Interior poner en libertad inmediata a Carlos Contreras Maluje, militante del Partido Comunista, detenido el 2 de noviembre de 1976. Al día siguiente, mientras era trasladado y en un descuido de sus aprehensores, Contreras Maluje se lanzó del vehículo hacia las ruedas de un bus, para ser luego capturado nuevamente. El atropello, sus gritos pidiendo ayuda y su nueva detención fueron presenciados por varios testigos e incluso por una patrulla de carabineros que transitaba por el lugar. Con esos antecedentes, que permitieron incluso acreditar que el vehículo utilizado pertenecía a la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea de Chile, fue acogido el recurso de amparo interpuesto en su favor.
La orden, sin embargo, no fue cumplida y el Ministerio del Interior se limitó a responder que el amparado no había sido detenido. Tampoco prosperaron las varias gestiones ante los juzgados del crimen y juzgados militares, que concluyeron con el sobreseimiento de la investigación. De este modo, el amparo acogido no impidió que Carlos Contreras Maluje terminara siendo víctima, hasta hoy, de desaparición forzada. La búsqueda de justicia continuó a través de una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que tuvo por acreditada la detención y adoptó una resolución contra el gobierno de Chile en junio de 1978.