Desde que las primeras evidencias de la política de desaparición forzada se hicieron
visibles, con la aparición en septiembre 1976 del cuerpo sin vida de Marta Ugarte
Román a orillas del mar, con huellas de violencia y un trozo de alambre en su cuello, y
luego con el hallazgo de restos en los Hornos de Lonquén en noviembre de 1978 y la
fosa del Cementerio de Mulchén en 1979, se advirtió el rol clave que las ciencias
forenses cumplirían para la acreditación de los crímenes.
Fotografía donde se observa un hombre trabajando en excavaciones en los Hornos de Lonquén, lugar donde se hallaron osamentas en 1978, pertenecientes a detenidos desaparecidos.
Fotografía donde se observan los Hornos de Lonquén, lugar donde se hallaron osamentas en 1978, pertenecientes a detenidos desaparecidos.
Fotografía donde se observa un grupo de personas trabajando en excavaciones en los Hornos de Lonquén, lugar donde se hallaron osamentas en 1978, pertenecientes a detenidos desaparecidos.
La recuperación de numerosos restos de la fosa común de Pisagua y del Patio 29 del
Cementerio General de Santiago por impulso de la sociedad civil durante el primer
gobierno democrático mostraron la urgencia de contar con capacidades científicas
adecuadas a la difícil tarea de la restitución de identidad. Ese desafío fue asumido
primero por el Grupo de Antropología Forense (GAF), una agrupación no estatal
formada por iniciativa de la Comisión de Derechos Humanos del Colegio de
Antropólogos de Chile y la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) y
luego por el Serivicio Médico Legal (SML), que constituyó en 1994 su Unidad de
Identificación de Detenidos Desaparecidos. Los graves errores en la identificación de
numerosos restos recuperados del Patio 29 que fueron confirmados en 2006 a través
peritajes genéticos, dieron lugar a una revisión completa de la institucionalidad y de
las prácticas de identificación forense.
Excavación en ex Centro de Prisioneros de Pisagua, 1990. Se realiza el hallazgo de una fosa común donde habrían sido arrojados cerca de 19 cuerpos, los cuales fueron identificados y entregados a sus familiares.
Excavación en ex Centro de Prisioneros de Pisagua, 1990. Se realiza el hallazgo de una fosa común donde habrían sido arrojados cerca de 19 cuerpos, los cuales fueron identificados y entregados a sus familiares.
Excavación en ex Centro de Prisioneros de Pisagua, 1990. Se realiza el hallazgo de una fosa común donde habrían sido arrojados cerca de 19 cuerpos, los cuales fueron identificados y entregados a sus familiares.
Patio 29, Cementerio General.
Patio 29, Cementerio General.
Patio 29, Cementerio General.
Patio 29, Cementerio General.
Cuando los procesos judiciales por violaciones de derechos humanos se reactivaron y
comenzaron a mostrar avances, fue haciéndose necesaria la especialización para esta
clase de casos de las funciones investigativas y periciales de la Policía de
Investigaciones (PDI). Con ese fin se conformó primero la Comisión de Análisis y
Coordinación Institucional que asumió esas investigaciones, fusionándose luego, por el
aumento del número de causas, con el Departamento 5º de Asuntos Internos, cuya
creciente experticia derivó en la creción en 2007 de la Brigada Investigadora de Delitos
Contra los Derechos Humanos (BRIDEHU).
Fotografías a color de hallazgos realizados en Calama, fondo SML.
Fotografías a color de hallazgos realizados en Calama, fondo SML.
Anillo. Fotografías a color de hallazgos realizados en Litueche, fondo SML.
Reconstrucción camisa. Fotografías a color de hallazgos realizados en Litueche, fondo SML.
Lentes ópticos. Fotografías a color de hallazgos realizados en el Fuerte Arteaga, fondo SML.
Vista aérea de excavación en Fuerte Arteaga.
Zapato, Excavación Fuerte Arteaga.
Los peritajes arqueológicos, balísticos y planimétricos han sido pruebas relevantes para
reconocer los lugares en que se ejecutaron matanzas, así como los sitios de
inhumación que fueron posteriormente intervenidos cuando la dictadura ejecutó una
remoción sistemática de restos conocida como Operación Retiro de Televisores, que
fue acreditada judicialmente. Al hacer desaparecer nuevamente los restos, quedaron
sin embargo en los lugares iniciales de inhumación fragmentos óseos que son hoy
objeto de pericias genéticas para intentar su identificación. Para estos efectos tiene
gran importancia el Centro de Muestras de Familiares de Detenidos Desaparecidos y
Ejecutados Políticos del Servicio Médico Legal, banco de perfiles genéticos creado por el
SML en 2009 bajo el impulso del Dr. Patricio Bustos. Actualmente el Plan Nacional de
Búsqueda ha dado lugar a una nueva reestructuración del SML, a través de la creación
de la Unidad de Víctimas de la Dictadura y promueve la ampliación el universo de
casos con muestras genéticas recogidas.
testimonios orales