Aunque la mayor parte de los lugares clandestinos de detención fueron identificados a partir del testimonio de sobrevivientes por las organizaciones de derechos humanos y luego, oficialmente, por las comisiones de verdad -que llegaron a reconocer 1132 centros distribuidos a lo largo de todo el país-, en los procesos judiciales se logró probar la existencia de otros no conocidos hasta entonces, como el cuartel Simón Bolívar, centro de exterminio de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), que fue luego demolido. Su existencia se comprobó a través de la declaración de agentes que se desempeñaron en el recinto, que lo describieron y dibujaron, como consta en el expediente del episodio Calle Conferencia.