El extraordinario trabajo de registro y documentación realizado durante la dictadura por
las organizaciones de derechos humanos - la Vicaría de la Solidaridad, FASIC, CODEPU,
Fundación PIDEE, por mencionar algunas- ha aportado documentación fundamental para el
proceso de justicia. Las acciones judiciales que emprendieron entonces permitieron que valiosa
información se conservara en los expedientes de los procesos.
Modelo de Entrevista tipo en Situaciones de Emergencia. CODEPU IX Región, Octubre 1988.
Ficha de investigación de Teofillo Zaragoso González Calfulef, relato de su ejecución/desaparición. (1/2)
Ficha judicial, Agrupación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos.
Carta al Ministro del Interior Sergio Fernández sobre la desaparición de David Silberman Gurovich en octubre 1974, escrita por sus padres, esposa e hijos en junio de 1978. (Primera plana)
Carta escrita por Muriel Dockendorff Navarrete a Sandra Machuca Contreras, 10 de octubre de 1974, durante su detención en "Cuatro Álamos".
Las comisiones de verdad se apoyaron en esos archivos y produjeron nueva documentación
sistematizada en las carpetas de calificación de las víctimas. El acceso a ese acervo documental
está, sin embargo, sujeto a restricciones: en el caso de la Comisión Nacional de Verdad y
Reconciliación o Comisión Rettig (1990-1991) la Ley 19.123 dispuso su “absoluta
confidencialidad” pero previó expresamente “que los tribunales de justicia puedan acceder a
dicha información, en los procesos sometidos a su conocimiento”; para el archivo de la
Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura o Comisión Valech (2003-2004) la Ley 19.992
dispuso en cambio su secreto absoluto por 50 años, prohibiendo su acceso a toda “persona,
grupo de personas, autoridad o magistratura”. Esta norma, que no se replicó en el caso de la
documentación de la segunda iteración de la Comisión, conocida como Valech II (2010), ha
generado críticas y controversias jurídicas sobre su alcance. Actualmente los tribunales solo
pueden acceder a esa documentación través de la solicitud de sus carpetas que realizan las
propias víctimas sobrevivientes.
En Chile ni los tribunales ni la sociedad civil han logrado tener acceso a los archivos
estatales de la represión. Su ocultamiento fue favorecido por la aprobación por la Junta
de Gobierno en 1989 de la Ley 18.771, que eximió a la documentación del Ministerio de
Defensa Nacional y de las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad Pública de la
obligación de ingreso al Archivo Nacional y facultó su eliminación conforme a las reglas
que ellas mismas adoptaran. Solo se ha descubierto alguna documentación
fragmentaria de los diversos organismos que cumplían funciones de inteligencia, como
ocurrió con el archivo de télex de la Central Nacional de Informaciones (CNI), hallado
casualmente en 2005 oculto en un entretecho, cuando se realizaban trabajos de
recuperación de la casona de República 475 que había sido utilizada como cuartel y
puesto a disposición de tribunales. Otro hallazgo relevante fue el de las más de 45.000
fichas incautadas por la justicia en Colonia Dignidad, que incluyen transcripciones de
interrogatorios y referencias a información entregada por agentes de la Dirección de
Inteligencia Nacional (DINA).
Querella de Blanca Ester Valderas Garrido, en contra del Cuerpo de Carabineros por el secuestro y homicidio calificado de Joel Fierro Inostroza, su esposo, y por el secuestro y homicidio calificado frustrado de ella. 2 de noviembre de 1979.
Relato de la situación de la Sra. Blanca Ester Valderas Garrido, única sobreviviente de un fusilamiento realizado en el Puente Pilmaiquén el 18 de septiembre de 1973. 4 de diciembre de 1979. (Primera plana)
Informe de Fusilados y Muertos en Torturas en Chile desde el 11 de septiembre de 1973, Jorge Mario Jordan Domic, ejecutado el 16 de octubre de 1973. (1/2)
Informe de Fusilados y Muertos en Torturas en Chile desde el 11 de septiembre de 1973, Jorge Mario Jordan Domic, ejecutado el 16 de octubre de 1973. (2/2)
Es posible que parte de esa documentación haya sido destruida. Así ocurrió con
archivos microfilmados de la CNI correspondientes al periodo 1980-1982, que se
mantenían bajo custodia de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE) y que fueron
intencionalmente incinerados entre 2000 y 2001 -mientras se desarrollaba la Mesa de
Diálogo, con participación de las Fuerzas Armadas. Así se acreditó en un proceso
juidicial que concluyó con la condena de dos militares en retiro por el delito de
infidelidad en la custodia de documentos con grave daño a la causa pública.
Sin perjuicio de estos obstáculos, en algunos casos hay documentos oficiales que han
sido requeridos a las Fuerzas Armadas o que se han obtenido de los procesos
tramitados antes por la justicia militar, y que han sido relevantes como pruebas:
nóminas del personal destinado a ciertos lugares o funciones, por ejemplo, u hojas de
vida y minutas de servicio de funcionarios, o libros de ingreso, de egreso y de guardia
de establecimientos penitenciarios.
Por último, la desclasificación de los archivos de inteligencia de Estados Unidos y los
archivos de la represión de otros países latinoaméricanos han aportado antecedentes
valiosos, especialmente sobre la colaboración entre los aparatos de seguridod de
diversos países, para los procesos sobre Plan Cóndor.
testimonios orales